.
.He oído tu nombre
como una hilera de luz que acapara
la construcción de esta inefable trama.
He oído tu nombre
como el de tantos otros
aquí donde la realidad respira
y acontece
donde soy un cuerpo enervado a la química,
y el verbo que se hizo carne
dio pie a la debilidad.
Tanto que acontece
esta herida
como una lanza descontrolada
y aquí,
él vuelve sus palabras
describiendo este desastre en el verso.
Más allá de pertenecer,
con cuanto hastío gobierna esta noche compasiva
sabiendo que volveré
a punto de congelar esta estancia,
en este desierto de nombres,
intuyendo en las entrañas
el continuo olvido del ahora.
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