6.08.2011

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.He oído tu nombre
como una hilera de luz que acapara
la construcción de esta inefable trama.

He oído tu nombre
como el de tantos otros
aquí donde la realidad respira

y acontece

donde soy un cuerpo enervado a la química,

y el verbo que se hizo carne
dio pie a la debilidad.

Tanto que acontece
esta herida
como una lanza descontrolada

y aquí,
él vuelve sus palabras
describiendo este desastre en el verso.

Más allá de pertenecer,
con cuanto hastío gobierna esta noche compasiva
sabiendo que volveré
a punto de congelar esta estancia,

en este desierto de nombres,
intuyendo en las entrañas
el continuo olvido del ahora.